

Podrá no dar sombra la hoja seca,
mientras otras al amanecer brillan;
ni cobijar los nidos de inocencia
de vides que se abren a la vida;
Ni acordarse en la orquesta sin par
de los sones de la naturaleza,
sin ni tan sólo tener lucidez
para cerrar la sinfonía a golpe de platillo:
Podrá estar seca a los ojos humanos,
mas sólo Dios ve la savia de esperanza
que burbujea por sus venas,
Y la alegría sin esplendente rostro
que transmite al pajarillo agotado
que se alivia en la ramita seca.