

Va pasando con lentitud el Río
en superficie hondas multiplicando,
cual ciempiés de viejo escalofrío
imperceptible para otros. Demando
meter en su interior mi desvarío
de ver cómo todo lo va llevando
de mi ayer, de mis baños de gentío,
mientras mis facultades va apagando.
En él las sombras de amigos idos
con oscuros silencios y chasquidos
de un pasado rico, pero pequeño,
del que sólo quedan sones prendidos,
silencio, ecos ya desconocidos,
y ansias de estar en Dios tras este sueño.