

Hoy siento en mi corazón
las oleadas de lágrimas
del sufrir que me rodea
de la condición humana.
Ábrenos, Madre, los ojos
para salir de esta nada
y portar con mis hermanos
la cruel cruz de sus desgracias.
¡Que sientan tu amor de Madre,
tus caricias de esmeraldas,
tus besos a flor de piel,
tu socorro en sus almas,
y en los acentos del aire
tu consuelo de ESPERANZA!