

Altura de amarillos girasoles,
un nudo de misterio en la garganta,
una ciega ilusión que me levanta
negras oscuridades de arreboles;
Impregnado clavel de mil resoles,
un tormentoso ritmo, verde planta,
que, al enredarse en mi alma, me quebranta
con profundo nidos de caracoles;
Cuerpo a cuerpo, vida a vida, alma en alma,
blancas nubes que se hacen de gemidos;
de libertad y paz, lograda calma.
Aumentan de mi angustia los latidos:
aquel fugaz instante me desalma
sepultándome en burlas y en olvido.