


Situado en el cortijo de Alijar, capitaneó un numeroso grupo de gentes de las ciudades de Jerez, El Puerto de Santa María, Rota, Chipiona y Sanlúcar de Barrameda, que consiguió deshacer la partida de Saldívar, que sembraba el terror por esta zona, y dispersarla. Se había ofrecido una recompensa a quien acabase con él.